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DEPARTAMENTO DE AGRICULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Declaración de Eric M. Bost
Subsecretario para Alimentos, Nutrición y Servicios al Consumidor
Ante el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes
Subcomité de Operaciones Departamentales, Supervisión, Nutrición y Bosques

27 de junio de 2001

Sr. Presidente y Representante Clayton, es un placer verlos nuevamente. Aprecio la oportunidad de estar con ustedes hoy aquí para hablar sobre la reautorización del Programa de Cupones para Alimentos - haciendo uso de su historial de éxito como base para satisfacer las exigencias de este nuevo siglo.

Hace casi cuatro años, George Bush, gobernador en aquél entonces, me nombró Comisionado del Departamento de Servicios Humanos de Texas, una de las agencias de servicios humanos más grandes del país. Con una organización de más de 15,000 empleados y un presupuesto anual de $3.5 mil millones, fui responsable de administrar programas estatales y federales que prestan servicios todos los meses a más de 2 millones de Tejanos necesitados, ancianos o incapacitados. Tomé ese puesto al cabo de más de veinte años de experiencia en la administración de agencias de servicios humanos en todo el país.

Cuando el Presidente Bush y la Secretaria Veneman me pidieron que me integrara al equipo del Departamento de Agricultura, estuve extremadamente complacido de tener la oportunidad de poner en práctica mi experiencia a nivel estatal y local para administrar eficazmente y mejorar los programas federales de asistencia nutricional. En particular, esperaba poder representar a la Administración en el proceso de reautorización del Programa de Cupones para Alimentos - la base de la red de seguridad nutricional de país - como parte de la Ley Agrícola. Creo que mis conocimientos y mi experiencia me han preparado bien para responder a este reto. Espero poder colaborar con este subcomité a medida que desarrollamos un método de reautorización que servirá tanto para conservar los aspectos del programa que tan eficazmente han servido a este país durante las últimas décadas, como para hacer los cambios necesarios al programa para que funcione aun más eficaz y efectivamente en el futuro.

Me gustaría comenzar el día de hoy repasando brevemente la condición actual del Programa de Cupones para Alimentos. Luego describiré algunas de las dificultades de desempeño y operación del programa que han resultado de las reformas a los programas de beneficencia pública, antes de señalar mis ideas sobre los aspectos del programa que podrían ser mejorados durante la reautorización.

Un historial de éxito

En mi opinión, el Programa de Cupones para Alimentos rinde testimonio a la compasión de nuestro país. Durante más de 30 años, ha servido como la primera línea de defensa de nuestro país contra el hambre; es una herramienta poderosa para mejorar la nutrición de las personas de bajos ingresos. Cualquier debate sobre la reautorización del programa de cupones para alimentos tiene que comenzar por reconocer la sólida evidencia de que el Programa de Cupones para Alimentos funciona para reducir el hambre y mejorar la nutrición en los Estados Unidos.

Afecta las vidas de millones de personas que necesitan ayuda para llevar alimentos a la mesa. A diferencia de la mayoría de los otros programas de asistencia, el Programa de Cupones para Alimentos está disponible para casi cualquier persona de bajos ingresos y pocos recursos. El mismo presta servicios a familias y personas de bajos ingresos dondequiera que vivan mediante beneficios alimenticios que aumentan los gastos en alimentos así como el acceso a alimentos nutritivos de las unidades familiares.

Debido a que los cupones para alimentos no están destinados ni restringidos en base a la edad, condición de incapacidad ni estructura familiar, los beneficiarios constituyen un grupo diverso que representa una amplia sección transversal de las personas pobres del país. En el 1999, más de la mitad de todos los beneficiarios del programa de cupones para alimentos (51 por ciento) fueron niños, 9 por ciento fueron ancianos y 9 por ciento adicional fueron personas incapacitadas. Muchos de los beneficiarios trabajaban y la mayoría de las unidades familiares que recibieron cupones para alimentos no estaban recibiendo ayuda del Programa de Asistencia Temporal a Familias Necesitadas (TANF). Sin embargo, la mayoría de las unidades familiares que recibieron cupones de alimentos tenían pocos ingresos y recursos disponibles. Únicamente 11 por ciento de ellas estaban por encima del nivel oficial de pobreza, mientras que 35 por ciento de ellas tenían ingresos equivalentes a la mitad del nivel oficial de pobreza o menos. Aproximadamente dos tercios de todas las unidades familiares no tenían ningún activo válido. El programa tiene éxito claro en dirigir los beneficios a los norteamericanos más necesitados.

El programa responde a los cambios económicos ampliando los servicios para satisfacer el aumento de necesidad cuando la economía pasa por una recesión, y reduciéndolos cuando crece la economía, asegurando así que los alimentos lleguen a las personas que los necesitan. Debido a que los beneficios pasan automáticamente a las comunidades, los estados o las regiones del país que enfrentan tasas de desempleo o pobreza en aumento, el programa tiende a aliviar algunos de los efectos más duros de una baja en la economía.

Sin embargo, durante la última década, la participación en el programa de cupones para alimentos aumentó más agudamente de lo esperado durante la recesión relativamente corta y leve a principios de la década de 1990, y luego se redujo más agudamente de lo esperado después de 1994, durante el período de crecimiento económico constante. En marzo de 2001 el programa estaba prestando servicios a 17.3 millones de personas, una reducción del número de participación de 28 millones a su punto más alto en marzo de 1994. En los meses recientes, la reducción en la participación ha sido más lenta, y es posible que haya terminado puesto que más de la mitad de los estados ahora están prestando servicios a más personas que hace un año. Es importante tomar nota de que la participación ha disminuido y los costos del programa también se han reducido considerablemente. Los costos anuales han disminuido en más de $7 mil millones desde el año fiscal 1995.

El programa entrega miles de millones en beneficios con un alto grado de integridad y responsabilidad. La gran mayoría de los beneficios del programa se entregan exclusivamente a las unidades familiares que los necesitan. En el año 2000, aproximadamente 6.5 por ciento de los beneficios del programa se otorgaron en exceso, mientras que 2.4 por ciento de los beneficios no se otorgaron a beneficiarios que debieron haberlos recibido. La tasa combinada de errores de pago de 8.9 por ciento representa la tasa general de errores más baja de la historia del programa. Nos va bien, pero pueden hacerse mayores mejoras.

En el año 2000, 98 por ciento de las unidades familiares que recibieron cupones para alimentos tenían derecho a recibir algún beneficio. Los problemas tienden a suceder mucho más frecuentemente en casos en los que una unidad familiar elegible recibe la cantidad incorrecta de beneficios. Las dificultades para determinar el nivel correcto de beneficios surgen de varios factores: la complejidad de las reglas del programa, diseñadas para que los beneficios se otorguen de manera precisa, las circunstancias complejas de familias que trabajan, y la necesidad de tener que pronosticar las circunstancias de los participantes del programa.

Cuando suceden errores de pagos en exceso, el Departamento trabaja arduamente para recuperar estos fondos de las personas que los recibieron. En colaboración con los estados, hay una variedad de herramientas que promueven este esfuerzo, como la recuperación de beneficios activos, reintegros voluntarios, referidos a agencias de cobro y la compensación de pagos estatales y federales. En el año fiscal 2000 se recuperaron $223.8 millones a través de estos mecanismos. La herramienta de mayor éxito es la compensación de pagos federales, realizada actualmente en colaboración con el Departamento de la Tesorería a través del Programa de Compensación de la Tesorería. El Servicio de Alimentos y Nutrición ha sido un líder entre las agencias federales en cuanto a este esfuerzo.

El período desde la última reautorización del programa ha presenciado una revolución en la manera en que se entregan los beneficios de Cupones para Alimentos. En 1996, el Congreso estableció una fecha límite del 1º de octubre de 2002 para que todos los beneficios del programa de cupones para alimentos se otorgaran a través de sistemas de Transferencia Electrónica de Beneficios, o EBT. En ese entonces sólo aproximadamente 15 por ciento de los beneficios se otorgaban electrónicamente. Actualmente, 80 por ciento de todos los beneficios se entregan por EBT. Cuarenta y tres agencias estatales actualmente operan sistemas de EBT para el Programa de Cupones para Alimentos; cuarenta y una de ellas a nivel estatal. El Departamento está trabajando activamente con el personal de las demás agencias estatales para lograr la meta de conversión a entrega electrónica.

Me complace informar al Congreso que la interoperabilidad; es decir, la habilidad de redimir beneficios basados en EBT en otros estados, es actualmente una realidad en casi todos los estados. Los demás estados están usando sistemas de tarjetas inteligentes que no son compatibles con tecnología en línea o están trabajando para resolver los asuntos técnicos y contractuales que deben estar en pie antes de que pueda lograrse la interoperabilidad. Los estados y la industria de EBT comprenden muy bien estos asuntos. El Departamento apoya sólidamente los esfuerzos actualmente en proceso para resolverlos.

Uno de los beneficios del cambio a la entrega electrónica de beneficios es que provee herramientas nuevas en la lucha contra el tráfico ilegal de cupones para alimentos. La información de transacciones electrónicas se analiza sistemáticamente y se utiliza para identificar las infracciones; nosotros continuamos refinando nuestro uso de la información. Aunque la magnitud del tráfico ilegal de cupones para alimentos se calcula en menos de 4 centavos por cada dólar otorgado, debemos continuar siendo alertas y mejorando nuestra habilidad, no solamente para eliminar el tráfico ilegal y otros tipos de fraude, sino para garantizar que sólo las tiendas elegibles participen en el programa.

USDA concentra esfuerzos considerables en ese aspecto. Las tiendas nuevas se someten a una inspección física para garantizar que cumplan con los criterios de elegibilidad para ser autorizadas. Los dueños y los gerentes reciben orientación y capacitación sobre el uso de los beneficios de cupones para alimentos para los alimentos elegibles. Además, las tiendas están sujetas a inspecciones periódicas para garantizar que continúen cumpliendo con los criterios de elegibilidad. El Departamento mide sus éxitos en este aspecto inspeccionando anualmente una muestra de tiendas participantes elegidas al azar y estableciendo una Tasa de Elegibilidad y Exactitud de las Tiendas (SEAR) que sea válida desde el punto de vista estadístico. El resultado más reciente de SEAR, del año fiscal 2000, demostró nuestro éxito: 98.5% de todas las tiendas participantes eran efectivamente elegibles para participar.

Garantizar la administración eficaz de la inversión de los contribuyentes en este programa es una de las responsabilidades más importantes del Departamento. Sé que escucharán la declaración del Inspector General más adelante en esta vista; espero trabajar de cerca con él durante los próximos meses para desarrollar estrategias en pro de la acción que garanticen que el Departamento evite el fraude y el abuso antes de que sucedan.

Los cambios desde la puesta en práctica de reformas a los programas de beneficencia pública

Como mencioné, mucho ha cambiado desde que el Congreso reautorizó por última vez el Programa de Cupones para Alimentos. Aumentar la seguridad alimenticia, eliminar el hambre y mejorar la nutrición de las familias y las personas de bajos ingresos continúa siendo el núcleo de la misión del programa. No obstante, los retos a los que se enfrenta el programa actualmente - y el paso de los cambios en el mundo en el que opera - son sustanciales.

La reforma de los programas de beneficencia pública transformó la política social para las familias de bajos ingresos, reemplazando un programa donde se otorgaban beneficios en efectivo sin límite con un sistema que requiere que las personas trabajen para recibir beneficios que ahora tienen un límite. La ley de reforma de los programas de beneficencia pública de 1996 (denominada la Ley de Reconciliación de Responsabilidad Personal y Oportunidad de Empleo de 1996) ha sido un gran éxito en hacer que personas se trasladen de una condición de dependencia a una de autosuficiencia. Entre enero de 1996 y junio de 2000 el número de casos de beneficencia pública se redujo en más del 50 por ciento, lo que representa la reducción más grande del número de casos de beneficencia pública en la historia y el porcentaje más bajo de la población recibiendo beneficencia pública desde 1965. Además, un número importante de esas personas ha dejado la beneficencia pública para irse a trabajar.

De maneras importantes, los estados han sido los líderes de este esfuerzo revolucionario y son responsables de su éxito. Los gobiernos estatales aprovecharon la flexibilidad provista por la ley de 1996 para desarrollar esfuerzos innovadores para reestructurar sus programas de beneficencia pública de manera que requirieran trabajo, asistencia por tiempo limitado, mejor cumplimiento de las leyes de sustento de menores o la promoción de la responsabilidad de los padres.

El Programa de Cupones para Alimentos también ha aportado al éxito de la reforma de los programas de beneficencia pública al apoyar la transición de recibir beneficencia pública a trabajar. Los motivos son fáciles de comprender - si se preocupa de la próxima comida de su familia, es difícil concentrarse en el futuro. Para muchas unidades familiares, los cupones para alimentos pueden ser la diferencia entre vivir en la pobreza y salir de ella. Y para muchas, éste ha sido el caso. El número de personas que reciben beneficencia pública, y el número de familias que reciben cupones para alimentos y también beneficencia pública se ha reducido agudamente, a la vez que ha aumentado que el número de unidades familiares que reciben cupones para alimentos y tienen ingresos. Hoy en día hay el mismo número de familias que trabajan como familias que reciben beneficencia pública que también reciben cupones para alimentos - aproximadamente un cuarto de todas las unidades familiares participantes. Ahora más que nunca el Programa de Cupones para Alimentos juega un papel crítico para facilitar la transición de recibir beneficencia pública a trabajar.

La participación en el Programa de Cupones para Alimentos ha disminuido marcadamente. Según mencioné anteriormente, el Programa de Cupones para Alimentos estaba prestando servicios a 17.3 millones de personas en Marzo de 2001, casi 11 millones menos que en su punto más alto en marzo de 1994. Parte de la reducción se debe a la fuerte economía, al éxito de las reformas a los programas de beneficencia pública que colocaron a personas en empleos y a restricciones impuestas a inmigrantes legales y adultos desempleados. Pero otros factores también pueden estar en juego. El porcentaje de personas elegibles para recibir cupones para alimentos que realmente participó en programa decayó en 11 puntos porcentuales entre 1994 y 1998. En 1998, aproximadamente 59 por ciento de las personas elegibles para recibir beneficios los recibieron, aproximadamente el mismo nivel observado a finales de la década de 1980. Las familias pobres que trabajan y los ancianos siguen participando a tasas muy por debajo del promedio nacional.

Han aumentado las preocupaciones de que las cargas administrativas y la complejidad del programa están impidiendo su desempeño en el entorno posterior a la reforma de los programas de beneficencia pública. Ha aumentado el reconocimiento de la complejidad de los requisitos del programa que a menudo se debe al deseo de otorgar los beneficios de manera más precisa; lo que puede causar errores y desanimar la participación de las personas elegibles para recibir los beneficios. Por ejemplo, se requiere que las unidades familiares provean documentación detallada de los gastos de albergue, cuidado de dependientes, gastos médicos y sustento de menores. De manera similar, la ley requiere que la mayoría de los adultos desempleados que no tienen hijos reciban cupones para alimentos por tiempo limitado y que la mayor parte de los inmigrantes legales no reciban nada. Independientemente de los méritos de esta política, disposiciones de este tipo requieren que los solicitantes provean información adicional, introducen reglas nuevas que deben seguir los trabajadores de casos e imponen a las agencias estatales costosos requisitos de seguimiento que posiblemente se presten a errores.

Estas cargas son particularmente importantes para las familias que trabajan, quienes constituyen un porcentaje cada vez más grande del número de casos de Cupones para Alimentos. A menudo se espera que los trabajadores de casos pronostiquen cambios en sus ingresos y gastos - una tarea difícil que se presta a cometer errores, especialmente en familias pobres cuyos ingresos fluctúan - y se espera que las familias informen cambios en sus circunstancias para garantizar que los beneficios de cada mes reflejen sus necesidades actuales. Esos pesados requisitos pueden desalentar la participación de familias que trabajan en el programa. También hacen que sea mucho más difícil el trabajo de las agencias estatales que tienen que prestar servicios eficazmente a estas familias que trabajan a la vez que otorgan los beneficios de manera precisa.

Finalmente, estamos cada vez más conscientes de que tenemos que reformar el sistema de control de calidad para garantizar que el mismo fomente de manera más eficaz la exactitud de los pagos, sin desanimar que los estados logren otros objetivos importantes del programa. El sistema de control de calidad existente provee información oportuna y precisa del desempeño de los estados en el otorgamiento de la cantidad correcta de beneficios, así como otra valiosa información sobre el programa. Establecer sanciones contra cualquier estado que tenga una tasa de errores por encima del promedio es una fuente seria y continua de conflictos con los estados. Multar aproximadamente a la mitad de los estados cada año no contribuye eficazmente a asociaciones productivas que puedan alcanzar los objetivos del programa. Además, hay cada vez más preocupación de que el sistema desanima a los estados de lograr otros resultados deseados del programa, como acceso al programa. Mi opinión es que toda persona elegible para recibir cupones para alimentos debe tener acceso completo y fácil, a la vez que se mantiene la integridad del programa. Tenemos que volver a examinar cómo el Programa de Cupones para Alimentos reconoce y apoya sus múltiples metas programáticas.

Reautorización del Programa de Cupones para Alimentos: Un marco de referencia para el futuro

La Administración considera que los programas de asistencia nutricional del país son una fuente crítica de alimentos para adultos y niños de bajos ingresos. Apoya firmemente la reautorización del Programa de Cupones para Alimentos, así como la de otros importantes programas de nutrición - El Programa de Asistencia Alimenticia de Emergencia (TEFAP), el Programa de Distribución de Alimentos en Reservaciones Indígenas (FDPIR) y el Programa Suplementario de Alimentos Básicos (CSFP) - que son componentes importantes de la Ley Agrícola.

Me pidieron que me concentrara el día de hoy en la propuesta de la Administración para reautorizar el Programa de Cupones para Alimentos. Como saben, he comenzado a ejercer mis funciones en este puesto, y acabamos de comenzar un proceso para desarrollar propuestas de reautorización. Estoy ansioso por colaborar con el Congreso a medida que se desarrollan estas propuestas para hacer mejoras programáticas que responderán a los retos, y a los cambios de políticas, que describí. El día de hoy me gustaría identificar y describir algunas áreas generales de interés que esperamos explorar al desarrollar la propuesta de la Administración:

  • Fomentar el trabajo: Los cupones para alimentos pueden servir de apoyo crítico a la transición hacia el trabajo y la autosuficiencia. Pero las familias que trabajan a menudo tienen circunstancias que dificultan el cumplimiento con los requisitos de proceso del programa. Tenemos que explorar cambios para que el programa funcione mejor para familias que trabajan, facilitándoles el acceso a los beneficios que necesitan a la vez que se minimizan las cargas para las agencias estatales.
  • Simplificar las reglas del programa: Hay amplio acuerdo en que el programa se ha vuelto demasiado complicado. Las consecuencias de esta complejidad para los operadores del programa a nivel estatal y local y, aún más importante, para las personas de bajos ingresos que se benefician del programa, son graves. Tenemos que encontrar maneras de reducir las cargas para los solicitantes y los participantes, y para reducir la complejidad administrativa para los administradores locales.
  • Mantener la red de seguridad nutricional: Las reglas nacionales de elegibilidad y beneficios del Programa de Cupones para Alimentos constituyen una red de seguridad en todos los estados. A medida que los estados continúan explorando innovadoras políticas de beneficencia pública, los cupones para alimentos tienen que estar disponibles para proveer una base continua que responda a las necesidades nutricionales básicas de las familias de bajos ingresos, independientemente de dónde residan. Tenemos que conservar la estructura nacional del programa. Al mismo tiempo, debiéramos contemplar si el hacer cambios al programa, incluyendo más flexibilidad administrativa, podría ayudar a garantizar que todas las personas que corren riesgo de pasar hambre tengan acceso a los beneficios que necesitan. También tenemos que mejorar la eficacia del programa para fomentar dietas saludables para las personas a las que presta servicios.
  • Mejorar la responsabilidad: Como saben, la administración prudente de los recursos federales es una responsabilidad fundamental, y es crítica para mantener la confianza del público en este programa importante. Tenemos que permanecer alertas en la lucha contra los errores, el fraude y el abuso, y tomar en consideración mejoras que puedan ayudar a garantizar que la inversión de los contribuyentes en el programa se utilice de la manera más eficaz posible.

La misión del Programa de Cupones para Alimentos - eliminar el hambre y mejorar la nutrición - continúa siendo tan vital hoy en día como al comienzo del programa. Me complace participar en el diálogo que iniciamos el día de hoy para conservar los elementos del programa que han aportado a su historial de éxito, y para fortalecerlo y mejorarlo de manera que responda a los retos de un nuevo siglo.

Sr. Presidente, aquí concluyen mis comentarios. Me complacerá responder a cualquier pregunta.



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