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DEPARTAMENTO DE AGRICULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS
Servicio de Alimentos, Nutrición y para Consumidores

Declaración de Thomas O’Connor, Subsecretario Adjunto Interino del
Servicio de Alimentos, Nutrición y para Consumidores
Ante el Subcomité de Agricultura, Desarrollo Rural,
Administración de Drogas y Alimentos, y Agencias Relacionadas

12 de marzo de 2009

Quisiera agradecerles a la Sra. Presidente y a los miembros del Subcomité por la oportunidad que me han dado de hablar sobre la situación actual de los programas de asistencia nutricional administrados por el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés). Me presento hoy ante ustedes en mi condición de Subsecretario Adjunto Interino del Servicio de Alimentos, Nutrición y para Consumidores (FNCS, por sus siglas en inglés). He dedicado casi toda mi carrera a estos importantes programas, y es un privilegio para mí presentar hoy ante ustedes nuestra área de misión. Sin embargo, debo recalcar que comparezco ante ustedes como ejecutivo de carrera y no como funcionario designado. Les anticipo que posiblemente deba consultar al Secretario Vilsack y su personal antes de responder preguntas sobre políticas. Dicho eso, espero ansioso nuestro debate y agradezco su comprensión.

Mis comentarios se centran en la función que cumplen los programas de asistencia del USDA en lo que se refiere a enfrentar el sobrepeso y la obesidad. Es más que evidente que estos problemas están llegando a proporciones realmente epidémicas y que afectan a toda la población de nuestro país. Los datos más recientes de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades indican que 66 por ciento de los adultos tiene sobrepeso y 32 por ciento es obeso. Lo que es aún más alarmante es que casi 1 de cada 5 niños y adolescentes también está excedido de peso. En los últimos 20 años, se ha duplicado el porcentaje de niños con sobrepeso y se ha más que triplicado el porcentaje de adolescentes con ese problema. Probablemente estas cifras no sean ninguna novedad para ustedes, y puedo asegurarles que, durante muchos años, han sido objeto de gran preocupación –y medidas– por parte de del USDA.

Pero no existen soluciones fáciles. Las razones inmediatas del sobrepeso y la obesidad son claras y sencillas: muchos de nosotros comemos demasiado, comemos demasiado de lo que no debemos y hacemos muy poca actividad física. Pero estos hechos en apariencia simples se ven influidos por nuestro entorno, nuestra economía y la manera en que nos criaron. Y los niños constituyen un desafío especial. Ellos son objeto de innumerables influencias en su entorno mientras van aprendiendo y madurando. A medida que adoptan prácticas y preferencias que durarán toda su vida, sus decisiones se ven determinadas por su entorno: el hogar, la escuela y la comunidad.

Un desafío tan complejo como el sobrepeso y la obesidad no puede ser resuelto por una agencia ni, de hecho, por el gobierno solo. El problema no surgió de un día para el otro y tampoco se resolverá así de rápido. Pero la responsabilidad de promover la salud del país que todos tenemos nos obliga a tomar medidas ya mismo. Sin esas medidas, el problema no hará más que empeorar. El Departamento reconoce la valiosa oportunidad que ofrece nuestra misión de fomentar una dieta sana, una vida activa desde el punto de vista físico y un peso saludable para todos los beneficiarios de nuestros programas.

Mientras buscamos nuevas maneras de fortalecer y mejorar esos programas, es importante que no perdamos de vista su misión original y aún fundamental.

Si bien los primeros programas federales de asistencia alimenticia se iniciaron durante la Gran Depresión, el mayor crecimiento de los programas de asistencia nutricional a fines de la década de 1960 y durante la década siguiente se dio en el contexto de patrones, claramente documentados, de consumo inadecuado de alimentos por parte de la gente de bajos recursos que se tradujeron en un grave problema de hambre y desnutrición. Éste no es un problema político, sino un problema que el Congreso y los sucesivos gobiernos han enfrentado de manera bipartita a fin de ampliar esos programas con el propósito de incrementar el acceso a alimentos nutritivos para que la gente de bajos recursos tuviera suficiente comida.

Y los programas rindieron muchos frutos en ese sentido. Según datos de estudios sobre nutrición, la dieta de los pobres mejoró notablemente entre 1965 y 1978, período que marcó la expansión a todo el país del Programa de Cupones para Alimentos y el lanzamiento del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC, por sus siglas en inglés). Durante ese período, el porcentaje de hogares con una dieta que cumplía 100 por ciento de la Dosis de Dieta Recomendada de 7 nutrientes clave esenciales para la buena salud creció más de dos veces más rápido en el caso de la gente de bajos recursos que en el caso de la población general. El Programa Nacional de Almuerzos Escolares (NSLP, por sus siglas en inglés) les brinda a los niños la nutrición que necesitan para desarrollarse y crecer. Comparados con quienes no participan, los que participan del NSLP son más propensos a consumir verduras, frutas o leche y jugos 100 por ciento naturales, y menos propensos a consumir otras bebidas que no sean leche o jugos naturales en el almuerzo y durante el día. Además de proporcionar alimentos sanos, la existencia del Programa de Desayuno Escolar implica que los alumnos de bajos recursos tengan más posibilidades de comenzar el día escolar con un desayuno sustancial que los prepara para aprender.

Aunque el hambre sigue siendo un problema significativo en los Estados Unidos, ya no tiene la magnitud que tenía antes de establecerse esos programas. El cambio del estado nutricional de los estadounidenses de bajos recursos es un logro nacional de enormes proporciones. Una de las razones fundamentales de ese logro es que los mayores programas de asistencia nutricional, como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés y, anteriormente, Programa de Cupones para Alimentos) y los programas de comidas escolares, están pensados para responder rápida y automáticamente ante las necesidades emergentes en tiempos de cambio económico. Los beneficios llegan a las familias cuando la economía se desacelera, y más gente los solicita; y los programas se contraen a medida que la economía se expande y la situación de los hogares mejora.

No hace mucho que hemos visto ese potente mecanismo en acción. La respuesta de los programas ante la actual crisis económica es otra prueba de su fortaleza. La semana pasada, el Servicio de Alimentos y Nutrición (FNS, por sus siglas en inglés) informó que la participación en el SNAP ha llegado a casi 31.8 millones de personas, un nivel sin precedentes. De igual manera, otros importantes programas de asistencia nutricional se encuentran en niveles récord de participación o están por alcanzarlos. Si bien estamos experimentando un rápido crecimiento, reconocemos que aún hay individuos y segmentos de la población que se encuentran fuera de nuestros programas. El USDA seguirá empeñándose en mejorar el acceso a los programas y su alcance pensando en los grupos que no reciben beneficios sin alterar la integridad fiscal de dichos programas.

El financiamiento de los programas de asistencia nutricional se incrementó más de 70 por ciento desde inicios de esta década, lo que refleja incrementos continuos de la participación en los principales programas. En comparación con el año fiscal 2000, en el año fiscal 2008:

  • Más de 11 millones más de personas de bajos recursos recibieron los beneficios del SNAP todos los meses (incremento del 65 por ciento);

  • Se sirvieron 515 millones más de almuerzos gratuitos y a precio reducido a niños de bajos recursos (incremento del 20 por ciento);

  • Se sirvieron 508 millones más de desayunos a alumnos de escuelas (incremento del 39 por ciento); y

  • Participaron 1.5 millones más de mujeres, bebés y niños en el WIC todos los meses (incremento del 21 por ciento).

Al hablar de las iniciativas en curso para combatir los problemas del sobrepeso y la obesidad, es imperativo que reconozcamos y mantengamos el éxito alcanzado en la drástica reducción del riesgo del hambre y la nutrición deficiente en nuestro país. En una palabra, el hambre y la obesidad coexisten en los Estados Unidos, y el USDA está enfrentando ambos problemas.

Ponemos todo nuestro empeño en administrar los programas de asistencia nutricional a fin de garantizar que todos los que lo necesitan tengan acceso a una alimentación suficiente y a las aptitudes y los conocimientos que se requieren para comer de manera saludable.

Si bien hay quienes plantearon inquietudes acerca de si la asistencia nutricional contribuye al exceso de peso, al USDA no le consta que haya pruebas convincentes de que las comidas escolares u otros programas federales de asistencia nutricional causen sobrepeso y obesidad; las pruebas que existen son contradictorias. Algunos estudios han demostrado que existe una conexión entre la participación en ciertos programas y un incremento del peso en algunos grupos de participantes; sin embargo, otros estudios no han hallado conexión alguna e incluso han observado que los participantes del programa bajaron de peso, y ningún estudio ha demostrado una relación causal.

De hecho, cuando se comparan los alimentos que escogen los participantes de los programas y su estado nutricional con los de otros consumidores, se observan más similitudes que diferencias. Según nuestro análisis más reciente de datos nutricionales, en el que se comparó la dieta de los participantes del SNAP, WIC y los programas de almuerzos escolares con la de consumidores de mayores recursos, la dieta de todos los grupos estaba lejos de cumplir las Pautas Alimenticias para los Norteamericanos. En todos los grupos se observó un consumo muy bajo de granos integrales, verduras de color verde oscuro y naranja, y legumbres, y un alto consumo de grasas, grasas saturadas y azúcares agregados. De igual manera, los datos sobre los gastos de los consumidores sugieren que los participantes del SNAP suelen comprar las mismas categorías de alimentos que otros consumidores; las diferencias son menores, pese a que las familias de mayor poder adquisitivo gastan más del doble en comida para el hogar que los de menor poder adquisitivo.

En la práctica, ello significa que las iniciativas destinadas a promover una dieta sana y una vida activa en los participantes de los programas de asistencia nutricional pueden y deben pensarse para enfrentar la misma clase de problemas alimenticios que se observan en la población general: un desequilibrio entre las calorías consumidas y quemadas, demasiadas grasas sólidas y azúcares agregados, y un consumo insuficiente de frutas, verduras y granos integrales.

Sabemos que los programas de asistencia nutricional brindan una oportunidad única de llegar a sus beneficiarios, y es nuestra intención aprovechar esa oportunidad a través de una amplia variedad de estrategias enfocadas en los programas.

Durante muchos años, hemos trabajado para integrar la nutrición con sustento científico y la promoción de la actividad física en todos y cada uno de los programas. El USDA invierte una cuantiosa suma de dinero en la educación nutricional brindada a través de los programas de asistencia nutricional: más de $780 millones en 2008, incluidos más de $300 millones en el SNAP y más de $450 millones en el WIC, casi todo distribuido en forma de subsidios a agencias estatales. Nuestra iniciativa de Equipo Nutrición brinda educación nutricional y asistencia técnica para ayudar a las escuelas a servir comidas más sanas y fomentar hábitos saludables en los niños. Las campañas MiPirámide para Niños y Eat Smart. Play Hard. hacen hincapié en la necesidad de equilibrar lo que se come con la actividad que se hace. En diciembre de 2008, el FNS lanzó una serie de dieciséis mensajes de educación nutricional probados en consumidores con el propósito de que se utilizaran en todos los programas de asistencia nutricional para incrementar el consumo de frutas, verduras o productos lácteos de bajo contenido graso y estimular el desarrollo de hábitos alimenticios saludables en los niños pequeños. Los estados y demás partes interesadas actuaron con celeridad para adoptar esos mensajes, que incluyen consejos y recetas, además de pautas para ponerlos en práctica en todos los programas de asistencia nutricional.

Estamos trabajando codo a codo con los socios que brindan educación nutricional en el SNAP para promover una alimentación saludable y una vida activa desde el punto de vista físico con los recursos limitados con los que cuentan esas familias. En 2007, el FNS lanzó Ame a su Familia, Alimente su Futuro (Loving Your Family, Feeding Their Future), una campaña integral de educación nutricional en inglés y español para llegar a las madres de bajos recursos a fin de motivarlas para mejorar los hábitos alimenticios y de actividad física de su familia. Asimismo, nos estamos preparando para lanzar una serie de proyectos piloto, autorizados y financiados por el Proyecto de Ley Agrícola de 2008, a fin de demostrar y evaluar el impacto de ofrecer incentivos para la compra de frutas y verduras en los puntos de venta.

Estamos implementando cambios significativos en los paquetes de alimentos del WIC para contribuir a una lucha más activa del programa contra los mayores riesgos y preocupaciones en materia nutricional de la actualidad. Los cambios, basados en recomendaciones de un panel de expertos convocados por el Instituto de Medicina a pedido nuestro, incluyen la incorporación de frutas, verduras y granos integrales, y un mayor apoyo a la lactancia materna. Los bebés amamantados tienen menos probabilidades de tener sobrepeso de más grandes, y las madres que amamantan puede recuperar el peso que tenían antes del embarazo con mayor facilidad.
Asimismo, hemos contratado al Instituto de Medicina para que convoque expertos con el propósito de que elaboren recomendaciones tendientes a trazar una estrategia integral para que los programas de comidas escolares y el Programa de Atención Alimenticia para Niños y Adultos se ajusten a las últimas Pautas Alimenticias para los Norteamericanos. Esperamos recibir sus recomendaciones sobre las comidas escolares el próximo otoño (boreal).

Dado que los alimentos y las bebidas poco saludables que se consumen en la escuela, así como la actividad física inadecuada, menoscaban la capacidad de los niños de aprender y poner en práctica hábitos alimenticios sanos, también nos hemos concentrado en promover entornos saludables de nutrición escolar y políticas locales de bienestar en la escuela. El Desafío Escolar HealthierUs estimula y premia a las escuelas que han tomado medidas para facilitarles a los niños tomar decisiones más sanas en cuento a su alimentación y actividad física durante el día escolar. Las escuelas obtienen galardones de Oro, Plata o Bronce según cumplan criterios específicos, tales como ofrecer almuerzos que demuestren una planificación saludable del menú y brindarles a los alumnos educación nutricional y oportunidades de realizar actividades físicas. Más de 500 escuelas han recibido este prestigioso galardón desde que se lanzó el desafío.

Uno de los vínculos más importantes que establece el USDA entre los productores agrícolas y la salud de nuestros clientes es hacer que las frutas y las verduras sean una parte importante de los programas de asistencia nutricional. Estimamos que los programas, en su conjunto, aportaron casi $11 mil millones en 2008 en consumo de frutas y verduras: a través de la distribución de frutas y verduras a los prestadores del programa, la asistencia a las escuelas y demás partes interesadas para que compren esos alimentos nutritivos, y la asistencia a los clientes para que los compren en el mercado minorista, todas medidas del USDA.

Algunos de nuestros programas se concentran particularmente en las frutas y las verduras frescas. El USDA administra dos programas de mercados de granjeros para clientes WIC y ancianos de bajos recursos empleando esos puntos de venta de atractivas frutas y verduras frescas para fomentar el consumo. Y estamos trabajando con los estados para implementar la disposición del Proyecto de Ley Agrícola de 2008 que estipula la expansión del Programa de Frutas y Verduras Frescas a las escuelas de bajos recursos de todo el país para utilizar frutas y verduras como bocadillos.

En términos más generales, el FNS ha lanzado una activa iniciativa destinada a mejorar la calidad nutricional de sus programas de productos básicos. Las escuelas que participan en el NSLP actualmente tienen acceso a la variedad más amplia de alimentos sanos del USDA de la historia. Durante las últimas dos décadas, hemos trabajado para reducir los niveles de grasas, sodio y azúcar. Hoy en día, las escuelas cuentan con más de 180 opciones de productos de calidad, lo que incluye más frutas y verduras, granos integrales y alimentos de bajo contenido graso. Consideremos sólo algunos ejemplos:

  • El USDA impulsó una asociación con el Departamento de Defensa para comprar más de 60 clases de frutas y verduras frescas destinadas a las escuelas. Además de productos frescos, el USDA también compra más de $180 millones de frutas y verduras enlatadas, congeladas y secas para las escuelas.

  • El USDA compra arroz integral, copos de avena, harina de trigo integral, maíz integral seco y pastas integrales; estamos impulsando la compra de macarrones integrales y arroz integral de cocción rápida.

  • La mayoría de las verduras enlatadas del USDA cumple la norma “saludable” de la Administración de Drogas y Alimentos correspondiente al sodio. Es nuestra intención reducir aún más el contenido de sodio de las verduras enlatadas.

  • Las frutas enlatadas deben envasarse con un almíbar ligero, agua o jugos naturales.

  • Desde 1992, la carne de res del USDA es un 85 por ciento magra, en comparación con la norma comercial del 70 por ciento. También ofrecemos varios tipos de queso reducido en grasas y hemos eliminado las grasas trans y las distintas variedades de manteca.

Cabe recordar que los distritos escolares cuentan con una amplia variedad de opciones y seleccionan los alimentos que desean de la lista de alimentos disponibles del USDA. Nunca se les exige aceptar ningún alimento del USDA que no puedan utilizar de manera eficaz o no deseen emplear.

Nuestras iniciativas en el marco de los programas de asistencia nutricional complementan y están integradas con nuestras estrategias de promoción de una práctica alimenticia saludable, un peso sano y una vida activa en la población general. El núcleo de ese compromiso es el Centro de Políticas y Promoción de la Nutrición (CNPP, por sus siglas en inglés) y su rol integral en la política nutricional a través del desarrollo y la promoción de pautas alimenticias y educación nutricional con sustento científico y basadas en la evidencia. Las Pautas Alimenticias para los Norteamericanos, que cada 5 años publican en forma conjunta el USDA y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (DHHS, por sus siglas en inglés), son la piedra fundacional de la política federal de nutrición federal y permiten que el Gobierno Federal hable a través de una única voz. Actualmente, nos encontramos en pleno proceso de administración de las Pautas Alimenticias para los Norteamericanos 2010, iniciativa que dirigiremos durante los próximos dos años y que funcionará como núcleo de los programas federales de nutrición e investigación en los años subsiguientes.

Ya está llegando al público una amplia variedad de iniciativas de promoción nutricional basadas en las Pautas Alimenticias a través de la Web y por otras vías. MiPirámide, el sistema de orientación alimenticia del Departamento, basado en las Pautas Alimenticias, se ha integrado al mercado de alimentos a través de más de cien innovadores asociaciones de organismos públicos y privados destinadas a promover la alimentación sana y la actividad física. Existen asociaciones de esa naturaleza entre el CNPP y empresas de alimentos, prestadores de salud, establecimientos de cuidado diurno, empresas de aparatos electrónicos de consumo, organizaciones juveniles y educativas, organizaciones de investigación y agencias federales y estatales.
El sitio web MyPyramid.gov brinda herramientas interactivas y personalizadas para ayudar a los consumidores, los profesionales de la salud y los educadores a alimentarse y hacer actividad física conforme lo indican las Pautas Alimenticias. El Planificador de Menús MiPirámide, una innovadora herramienta de evaluación de la dieta personal, les permite a los usuarios ingresar su edad, sexo y nivel de actividad física para saber en forma rápida y sencilla en qué medida sus menús diarios cumplen las Pautas Alimenticias y para recibir consejos sobre cómo mejorar la calidad de su dieta. El Rastreador MiPirámide es una herramienta de evaluación de la dieta y la actividad física en línea que brinda información detallada sobre la calidad de la dieta y el nivel de actividad física, los nutrientes consumidos, así como mensajes nutricionales y vínculos a sitios web relacionados del Gobierno. Desde el lanzamiento del sitio web MyPyramid.gov en 2005, el interés del público ha sido abrumador: Más de 7 mil millones de visitas, unas 100 millones por mes, y más de 3 millones de inscripciones al Rastreador MiPirámide.

Por último, venimos trabajando con el Consejo Publicitario a fin de elaborar una serie de anuncios de servicio público (PSAs, por sus siglas en inglés) pensados para alentar a los padres a adoptar estilos de vida más saludables para su familia. En febrero, el Secretario Vilsack anunció la última serie de PSA, con personajes de Pinocho, el clásico de Walt Disney, que hace poco se relanzó en DVD. Los anuncios invitan a los padres a visitar el sitio MyPyramid.gov a fin de encontrar el equilibrio justo propio de un estilo de vida saludable para sus hijos.

Todo lo que he mencionado no es más que una parte de las iniciativas y estrategias que está llevando adelante el USDA para combatir el sobrepeso y la obesidad. Pero espero que ofrezca un panorama del empeño que ponemos continuamente para cerciorarnos de que los programas que administramos funcionen de manera eficaz y previsora a fin de combatir esta grave amenaza contra la salud de nuestro país. Los programas de asistencia nutricional no pueden ofrecer una única solución completa a este complejo programa social, que afecta a personas de todas las edades, niveles de ingresos y clases. Pero las estrategias que hemos implementado pueden tener una influencia concreta en la vida de los niños y personas de bajos recursos que atendemos, y de hecho están teniéndola. Estoy seguro de que la nueva Administración piensa seguir adelante con la lucha contra el flagelo del sobrepeso y la obesidad como paso fundamental hacia un futuro más saludable.

Sra. Presidente, agradezco la oportunidad de realizar esta presentación y con gusto responderé cualquier pregunta que puedan tener.



Última actualización:  01/25/2012